Buscan cocinero para una travesía de dos meses: deberá alimentar a la tripulación sin heladera y con técnicas de hace seis siglos


Para una travesía de dos meses en barco comenzo la búsqueda de un cocinero dispuesto a enfrentarse a uno de los retos gastronómicos más peculiares. El puesto será a bordo de la réplica de la nao San Juan, un ballenero vasco del siglo XVI que partirá desde Pasaia, en Guipúzcoa, rumbo a Red Bay, en Canadá.
La búsqueda fue difundida por Cadena SER y forma parte del proyecto impulsado por Albaola, la factoría marítima vasca que reconstruyó la embarcación con métodos y materiales tradicionales.
El cocinero seleccionado deberá alimentar a la tripulación durante una navegación estimada en dos meses y más de 5.000 kilómetros. La nao San Juan original fue un ballenero vasco que naufragó en 1565 en aguas de Canadá. La réplica busca recrear el viaje que hacían los marineros vascos desde Euskadi hasta la costa de Terranova y Labrador.
El barco partirá desde el puerto de Pasaia y tendrá como destino Red Bay, un pueblo canadiense vinculado desde hace siglos con aquella presencia vasca.
La tarea del cocinero no será sólo preparar platos, sino que también tendrá que administrar provisiones, calcular raciones y sostener una alimentación posible sin heladera ni cámaras de conservación.
Los alimentos deberán resistir el paso de las semanas. Por eso, la base serán productos simples y duraderos: legumbres, embutidos curados, pescado salado y pan duro.
El menú también deberá respetar la lógica de la época. La consigna no es hacer una versión moderna de comida marinera, sino acercarse a la dieta que podían sostener los tripulantes del siglo XVI.
La cocina inaugurada en la réplica fue definida por el periodista Gonzalo Loza, en Cadena SER, como una cocina “de época”. Está ubicada a estribor y tiene parrillas, espetones y calderos de cobre.
No se parece a una parrilla actual. La superficie de cocción no tiene patas y se apoya sobre una base con arena. Esa arena evita que el calor de las brasas provoque un incendio en la madera del barco.
Ese punto será una de las mayores dificultades del puesto. Cocinar con fuego abierto dentro de una embarcación de madera exige vigilancia constante.
El cocinero deberá manejar brasas, ollas y utensilios de época mientras el barco se mueve. A eso se suman el viento, la humedad y las condiciones propias de una travesía oceánica.
La falta de frigorífico obliga a usar primero los alimentos más delicados. Después quedarán los productos secos, salados o curados, los mismos que permitían sobrevivir durante largas navegaciones.
El interés por la convocatoria superó las expectativas de los organizadores. Según Xabier Alberdi, responsable del proyecto, ya se presentaron cerca de 40 candidatos. Entre ellos aparece incluso algún chef con estrella Michelin.
La selección prioriza la capacidad de adaptación, la experiencia en cocina tradicional y el ingenio para resolver problemas sin tecnología moderna.
La travesía terminará en Red Bay, en la costa de Terranova y Labrador. El lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y conserva un museo dedicado a los arrantzales, como se conoce a los pescadores vascos.
También guarda fragmentos de tejas rojas de los antiguos hornos usados para extraer aceite de ballena. Son restos materiales de una actividad que dejó huella en la zona.
En Red Bay esperan la llegada de la réplica con entusiasmo. La exalcaldesa Wanita Jones resumió ese vínculo al señalar que allí se transmite de generación en generación lo que hicieron los vascos. La réplica de la nao San Juan tiene previsto zarpar hacia Canadá en el año 2028. Aunque la previsión inicial apuntaba a 2027, el calendario definitivo se modificó recientemente para coordinar mejor la logística con las autoridades canadienses.
Fuente: www.clarin.com



